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Aquí nos encontraremos con representaciones de་Budas, Bodhisattvas y otras Deidades. Cada una de ellas es la representación simbólica de un aspecto de la naturaleza iluminada o despierta del Buda, que a su vez fue un ser humano que alcanzó la realización plena, el despertar definitivo, la iluminación o budeidad. Muestran, por tanto, las cualidades que toda persona puede desarrollar a su máximo potencial y ser capaces de ayudar a los demás a que también se liberen del sufrimiento. En Occidente es bastante común la idea de que la profusa simbología que se emplea en Tíbet es una invención de los lamas. Nada más lejos de la realidad, pues procede de una tradición muy antigua que se originó en la India hace miles de años y que, al difundirse por gran parte de Asia, ha ido enriqueciéndose y recreándose.

El techo: Océano de mandalas

En el techo se puede admirar el «océano de mandalas»: 72 mandalas circulares y una lámpara central, el mandala que representa Borobudur.El techo está dividido en cinco áreas de color, los que siempre se repiten en la simbología budista.Centro: azul, el cénit. Este: blanco, la primera luz de la mañana, el amanecer.Sur: amarillo, el sol que luce durante todo el día. Oeste: rojo la puesta de sol. Norte: verde, la oscuridad de la noche. 

El mandala simboliza un espacio sagrado donde existe equilibrio entre el centro y lo que lo rodea; las formas concéntricas sugieren una idea de perfección por ser equidistantes con respecto al centro. Cuando hay equilibrio entre el centro y lo que lo rodea, todos los elementos que rodean el centro también están equilibrados entre sí.

 

Los mandalas que vemos en el techo son como mapas o manuales para las prácticas de meditación. Corresponden a distintos Budas, que encarnan diferentes cualidades. El mandala nos enseña cómo meditar en una práctica determinada, cómo desarrollar nuestras cualidades para que se asemejen a la de los Budas que las representan.

Todos los mandalas del techo tienen elementos comunes, en el centro un palacio cuadrado con cuatro puertas.

El palacio es un modelo perfecto de cómo debemos ver el lugar donde vivimos, nuestra casa o nuestra ciudad. Luego hay varios círculos concéntricos que simbolizan distintas cosas: el círcul interior está hecho de pétalos de loto, simbolizando al Buda y la Iluminación; el loto crece desde el barro y florece con una belleza perfecta sobre el agua y por ello es un símbolo de cómo también nosotros podemos lograr la liberación espiritual en este mundo. En el siguiente círculo se representan escenas de los ocho cementerios, simbolizando que todos los lugares pueden verse como cementerios, puesto que la muerte está en todas partes, pero también pueden verse como lugares de luz si logramos la visión correcta. Después hay un círculo de vajras que señala la transición al interior del reino del conocimiento. Solo las energías positivas pueden traspasarlo, toda la negatividad queda fuera. El círculo exterior que protege al mandala es un anillo de fuego (a veces representado de otra manera; por ejemplo, como flores), que simboliza la sabiduría y la purificación; es una barrera que el practicante debe atravesar y para ello ha de transformarse, desprendiéndose de su ego y sus concepciones erróneas, que son quemadas por el fuego.

Fundación Himalaya
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