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MURAL 1: Manifestación de los milagros de Buda en Sravasti [continuación del Mural 12 de la pared 3]
MURAL 2: Tara Blanca

Tara es la manifestación del estado iluminado o despierto en forma femenina; encarna la energía o principio femenino más elevado, que representa la sabiduría, el conocimiento de la verdadera naturaleza de nosotros mismos y de todo lo que existe. Los tibetanos le muestran tanta devoción como los cristianos a la Virgen María. Según la tradición, Tara era una devota princesa que hizo la promesa de alcanzar el Despertar para ayudar a todos los seres. Entonces, los monjes le aconsejaron que rezara para renacer como hombre y poder así cumplir su objetivo. Pero ella les respondió que el Despertar nada tenía que ver con ser hombre o mujer. Como veremos en el Mural 7 de esta misma pared, Tara, la energía femenina iluminada, se manifiesta en veintiuna formas diferentes.

MURAL 3: Visión de Lama Gangchen

Jesucristo y Buda Shakyamuni transmiten su luz a los maestros, representados aquí por Lama Gangchen. Esta pintura muestra la colaboración entre religiones por la paz en el mundo.

MURAL 4: Treinta y cinco Budas de Confesión

Esta representación pictórica se utiliza en una práctica de purificación del cuerpo, la palabra y la mente llamada «confesión y postración ante los treinta y cinco Budas de Confesión». Ayuda a transformar en hábitos positivos los hábitos negativos y poco saludables que se han adquirido.

MURAL 5: Vida de Atisha (Bengala, s. X-XI)

En el siglo XI, Atisha, un gran maestro del budismo indio, acudió al Tíbet a petición del rey Yeshe-Ö para renovar y revitalizar el budismo, que había entrado en decadencia desde que Guru Rinpoche, Padmasambava, lo introdujera en el país en el siglo

VIII. Gracias a sus enseñanzas, el budismo quedó definitiva y sólidamente establecido en Tíbet. En el nuevo milenio, los

métodos claros y prácticos de Atisha se enseñan en el mundo entero. Como muestra, he aquí dos de sus consejos: «Sé tú mismo, no aparentes y vive sin apego». «En compañía de otro, vigila tus palabras; cuando estés solo, vigila tu mente».

MURAL 6: Budas de los tres tiempos (pasado, presente y futuro) y los mil Budas del eón presente

Un eón es un periodo cósmico que dura millones de años. La concepción budista del universo y del tiempo es muy distinta de la occidental. En lugar de un solo universo que se desarrolla linealmente, de un principio a un fin, la cosmogonía budista considera que hay incontables universos que evolucionan de manera cíclica. Cada universo surge, se desarrolla y se extingue una y otra vez. Los ciclos se van sucediendo, compuestos de cuatro etapas: formación, crecimiento, declive y desintegración; no hay un comienzo ni un final, ya que tras la desintegración viene una nueva formación y así sucesivamente. Un eón abarca muchos de estos ciclos.

Las cuatro etapas o edades (yugas) de cada ciclo son:

1.Krita o Satya Yuga: «Edad de Oro» o «Edad de la Verdad»;
2.Treta Yuga (“Edad de Plata”);
3.Dvapara Yuga (“Edad de Bronce”);
4.Kali Yuga (“Edad de Hierro” o “Edad Oscura”).

La evolución de la humanidad también es cíclica: va desarrollándose hasta alcanzar una Edad Dorada, en la que se goza de una larga vida, felicidad y grandes realizaciones espirituales. Después comienza una involución progresiva, hasta llegar a la última etapa, una Edad Oscura dominada por el materialismo. A continuación, recomenzará el proceso de evolución que conducirá a una nueva Edad de Oro.

MURAL 7: Las veintiuna Taras

Las veintiuna Taras son aspectos diferentes de la Tara principal. Hay muchas formas diversas de representarlas y, en este caso, es la tradición de la visión de Atisha la que aquí se refleja.

En el centro vemos a Tara Blanca, que protege del miedo y los peligros, flanqueada por la Tara del Incremento, de color amarillo, y Ekajati, azul, un guardián de las enseñanzas tántricas Además de las veintiuna Taras, abajo se muestran otras Budinis femeninas que se consideran manifestaciones de Tara. Por ejemplo, Sarasvati (Buda de la inspiración artística, el conocimiento y la sabiduría), Parnashavari (Buda que sana las enfermedades infecciosas), Maritse (Buda de la Luz Clara, cuya luz disipa la ignorancia y protege del miedo y de las situaciones peligrosas). Y a la derecha, vemos a Palden Lhamo Magzorma una deidad protectora, rodeada de un séquito de diosas madres, diosas de las estaciones y otras.

MURAL 8: El Buda de la Medicina

El Buda de la Medicina, Sangye Menla (en tibetano; en sánscrito Bhaiṣajyaguru), hace el mudra de la meditación con la mano izquierda, en la que sostiene un cuenco medicinal; con la mano derecha hace el mudra de la generosidad y sostiene un tallo de mirobalano, una planta-panacea con propiedades para curar todas las enfermedades. Lo rodean otros siete Budas, que son sus propias emanaciones.

Es el ideal de la actividad sanadora de cuerpo y mente, que debe guiar a los médicos. Pero es algo más que un sanador. Representa la energía terapéutica de nuestro ser más íntimo.

MURAL 9: El X Panchen Lama

Los Panchen Lamas son un linaje de maestros reencarnados del budismo tibetano, estrechamente relacionados con los Dalai Lamas y con el monasterio de Tashi Lhunpo (Tíbet central).

S.S. el X Panchen Lama, Lobsang Trinley Lhündrub Chökyi Gyaltsen (1938.-1989) es uno de los principales maestros espirituales de Lama Gangchen.

Fundación Himalaya
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