Tenemos tres tronos: el de Lama Gangchen, de Lama Michel y de Lama Caroline. Son de madera labrada y proceden del Gangchen Drubkhang, Kathmandú (Boudhanath), Nepal. Según la tradición budista, la transmisión de las enseñanzas del maestro al discípulo es extremadamente importante; el trono es una forma de honrar y respetar las palabras de Buda.