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Semillas de Paz V. El sutra Mahayana Lalitavistara explicado según los bajorrelieves que se encuentran en la estupa de Borobudur. En la isla de Java.

Algún tiempo después de alcanzar la Iluminación y llegar a ser conocido como el Buda, Siddhartha Gautama estuvo viviendo y enseñando en la arboleda de Jetavana.

Un día, al filo de la medianoche, entró en una meditación denominada budalamkakaravyuba, «arreglo de los ornamentos de un buda». En este estado meditativo, una luz resplandeció desde su coronilla. El rayo de luz fue llamado purva-brito-anupameti-asanga-ajnana-aloka-alamkara, «luz de la sabiduría ilimitada, que llama a los budas anteriores».

La luz de la coronilla del Buda iluminó Suddhavasa, reino de los dioses y hogar de los *devaputras. Estos, usando poder de la luz brillante del Buda, lograron recordar a todos los budas que habían existido a lo largo de los tiempos.

Después de llamar a rodos los budas del pasado, el jefe devaputra, Ishvara, acompañado de su séquito, fue a visitar a Buda Shalyamuni en la arboleda de Jetavana y le rogó que enseñara el sutra llamado Lalitavistara para que las enseñanzas de Dharma de Buda pervivieran y su historia pudiera inspirar a otros a abrazar el Budadharma. Todos los bodhisattvas que habían obtenido la budeidad antes que Siddhartha Gautama descendieron desde la tierra pura de Tushita en su encarnación final e hicieron una entrada milagrosa en un útero, que fue seguida de un nacimienso extraordinario.

El sutra Lalitavistara describe el último viaje espiritual de recuerdo, realización y Despertar pleno de los bodhinattvas. Narra, así pues, este viaje arquetípico compartido que todos los bodhisattvas han experimentado y se considera una de las principales enseñanzas de los sutras.

Difusión gratuita. 368 páginas.

Yo, con el nombre de Gangchen Reencarnado -y quien ha desarrollado fe en Shri Dhanyakataka, que es conocida como la estupa extraordinaria donde el absolutamente perfecto Señor Buda hizo girar la Rueda del Dharma del mantra secreto o vehículo Vajra-, también visité los templos y esta estupa todos los años desde 1987, salvo en las ocasiones en que las catástrofes naturales me lo impidieron. Siempre que pude, no falté a mi cita anual para hacer ofrendas, prácticas devocionales, circunvalaciones y demás, sin ahorrar ningún esfuerzo hasta el año actual, 2012, el de mi decimonovena visita.

Fundación Himalaya
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