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Antes de entrar en el templo nos dan la bienvenida las banderas de oración colgadas del techo, y la estatua de Chenresig, el Buda de la Compasión.

Las banderas de oración es lo primero que se divisa al acercarse a un monasterio tibetano, multicolores y con palabras sagradas “mantras” estampadas en ellas, ondeando alegremente al viento. De hecho, en tibetano se llaman lungta, «caballos del viento».Sus cinco colores representan los cinco elementos que, según la tradición tibetana, componen el macrocosmos y el microcosmos: azul (el espacio); amarillo (la tierra); blanco (el agua); rojo (el fuego); y verde (el viento). Nos recuerdan, así, que debemos cuidar el medio ambiente externo y nuestro propio interior. Al soplar, el viento las acaricia y difunde en todas direcciones la energía de los elementos puros y de las emociones puras, representadas estas últimas por los mantras].

Chenresig, el Buda de la Compasión es, junto con Tara, la deidad más conocida del Tíbet. Encarna el deseo de ayudar a todos los seres. Chenresig, con la mano derecha, hace el mudra o gesto simbólico de la generosidad y tiene la pierna derecha medio extendida, presto para entrar en acción y ayudar a quien lo necesite. En Tíbet, su mantra es el más recitado; escrito o grabado sobre piedras planas, y colocado en los molinillos de oración, su recitación ayuda en cualquier situación de peligro o de sufrimiento.

Su mantra es probablemente el más conocido:

OM MANI PEME HUM ༄༅ཨོ་མ་ནིེེ་པདེ་མ་,་།།

Sobre el dintel del pasillo de entrada hay una tangka, una pintura tibetana realizada sobre lienzo, con un marco de brocado, muy fácil de enrollar y transportar en los viajes. Representa a Chenresig con cuatro brazos.

Muchas figuras sagradas tienen más de dos brazos para poder multiplicar su actividad benéfica, llegando a todas partes. Manjushri, encarnación de la sabiduría, está a la izquierda de Chenresig y Vajrapani, destructor de las perturbaciones mentales, a su derecha. Encontramos, asimismo, una bendición escrita en tibetano: “Sea bendecido este lugar con el amor y la compasión del Buda” o “Centro de meditación y relajación para el desarrollo del amor y la compasión”

Al traspasar las puertas nos adentramos en una realidad sagrada dejando atrás nuestros problemas cotidianos. Para recalcar esta experiencia, en ellas están pintadas los símbolos de buen auspicio, que favorecen la felicidad en el presente y un destino dichoso en el futuro.

El parasol/ Los peces de oro/ La vasija de los tesoros/ El loto (Hoja izqda. de las puertas, de arriba abajo)

La caracola/ El nudo infinito/ La bandera de la victoria/ La rueda del Dharma (Hoja dcha. de la puerta, de arriba abajo)

«A través de estos símbolos, Buda quiso dejar un mensaje para la salud física y mental de todos los seres»

Lama Gangchen Rinpoche

Fundación Himalaya
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